La formación en liderazgo y las facultades de Derecho

Recientemente leí una de las últimas entradas del blog de Ale Padilla, directora de la Universidad Interamericana de Guaymas, en la que hablaba sobre juventud y liderazgo cuando comencé a reflexionar sobre la capacidad de liderazgo que tenían los recién egresados de las facultades de Derecho y la formación que estas ofrecen en ese sentido. La cuestión no es baladí teniendo en cuenta que los principales dirigentes mundiales han estudiado leyes y que muchos de los estudiantes tienen inquietudes sociales y políticas. Barack Obama, Peña Nieto o Mariano Rajoy, presidentes de Estados Unidos, México y España respectivamente estudiaron Derecho. Pero no hace falta irse tan lejos, posiblemente algunos de los alcaldes o regidores de los municipios de tu entorno se formaron en la ciencia jurídica. Por todo ello como docente en la licenciatura de Derecho me surge la pregunta: ¿están preparando las facultades de Derecho a sus alumnos en habilidades como el liderazgo? Mi respuesta es que no y a continuación te digo el porqué. 

Los profesionales que están formando las Universidades

Hoy en día la educación está supeditada a las necesidades que marca el mercado laboral. Nos guste más o menos esto es una realidad a la que las universidades no son ajenas. En España pude observar como la llegada de la crisis en el año 2008 y el crecimiento de la tasa de desempleo tuvieron como consecuencia el boom del emprendimiento hasta el punto de que este se incluyó como una materia más en los planes de estudio. Desde la educación se quiso atajar un problema económico. En México, al menos en el norte, tener una ingeniería te asegura un puesto de empleo en la industria manufacturera y desde los programas de estudio de la educación media se orienta ya a ello. En ambos casos, que he podido conocer personalmente, las materias de Ciencias Sociales tienen cada vez un menor peso lectivo y las materias de Humanidades son prácticamente residuales. 

Dicho de otra forma, al mercado laboral no le interesan los líderes sino los trabajadores que sean eficientes y eficaces. Las estudiantes ya no aprenden a pensar, a debatir o a tener diferentes perspectivas de un mismo problema. Todo lo contrario, las empresas requieren que sus empleados hagan el trabajo encomendado sin entrar a valorar si sus condiciones son las adecuadas o si lo que hacen tiene una repercusión positiva en la sociedad. No se trata ya de aprender a pensar sino de aprender a hacer.

Líderes y Derecho, una unión perfecta

De los estudiantes de Derecho se presumen algunas características que han influido en su decisión de estudiar esta carrera. Así, frecuentemente son jóvenes con inquietudes sociales, proactivos e interesados en la actualidad se su entorno. El Derecho en sí mismo es una disciplina íntimamente ligada a la sociedad y susceptible a los cambios de esta. Eso hace que muchos de los estudiantes de Derecho participen de la política o en distintos movimientos sociales llegando a alcanzar el liderazgo de estos. Como decía al comienzo, los principales presidentes de las actuales potencias mundiales han estudiado leyes. Pero más allá de la política existen grandes empresarios que también han pasado por las facultades de Derecho como formación principal o bien para completar su educación financiera o económica.

La interdisciplinariedad de la carrera de Derecho la hace especialmente interesante para quien aspira al liderazgo en cualquier ámbito que se precie. Ello hace que el estudio de las leyes y las personas con cualidades de líderes se mezclen de manera frecuente. La cuestión que me planteo es si las facultades de Derecho, en general, son conscientes de esta cuestión y saben responder adecuadamente a la responsabilidad de formar a los líderes del futuro.

La formación de líderes en las escuelas de Derecho

Hablar de liderazgo está bien, pero ¿quién es un líder? Creo que comúnmente denominamos líder a aquella persona con las habilidades de comunicación, formación, concentración, generosidad, responsabilidad y autodisciplina que es capaz de persuadir con sus argumentos al resto para que actúen de una manera determinada. Salvo la formación, que incluso en muchas escuelas de leyes sigue siendo anticuada, el resto de habilidades apenas se trabaja en los estudiantes de Derecho. La comunicación es una tarea fundamental. Los alumnos deben aprender a expresarse adecuadamente tanto de manera oral como de forma escrita. Sin embargo en ninguna de las facultades que he conocido se incluyen materias como oratoria en los planes de estudio y cuando se hace se enfoca más a la teoría que a la práctica. La responsabilidad  y la autodisciplina son otras dos cuestiones que las universidades ignoran cada vez más a cambio de aumentar el número de alumnos y, por ende, de ingresos. 

El mundo de hoy, con un marcado carácter global y tecnológico, presenta una serie de retos que nunca antes se habían dado. Responder adecuadamente a ellos será una labor de los profesionistas que egresen de las universidades en los próximos años y especialmente de los líderes que dirijan nuestras sociedades en las décadas venideras. La formación en distintas habilidades que van más allá del programa curricular es una responsabilidad que las instituciones universitarias no pueden ignorar. Y en las facultades de Derecho es necesario que la docencia se modernice y adapte a ellas. Seguir impartiendo clases con manuales escritos hace décadas, por muchas actualizaciones que tengan, ya no vale. Es momento de dar un pasito adelante y afrontar con decisión y preparación las nuevas demandas de la sociedad.

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